El Encuentro.
Comenzaré esta historia dedicándosela a los protagonistas principales (porque claro que hubo extras) de la misma, para los cuales guardo un profundo cariño y respeto para ellos, quienes considero unos verdaderos y leales amigos. A ellos pues la siguiente narración.
Como lo he mencionado anteriormente, soy un tipo guapo, sensible, buena onda, jajaja, no es cierto, lo que iba a mencionar es que voy a proteger la identidad de los autores de esta historia, que bien pareciera historieta de Condorito. Venga pues, ellos son Chrystal, Benito y Merly, como son conocidos en las salas de pláticas de Yahoo.
Todo comenzó el sábado cuando después de anunciar con bombo y platillo, que mis retoños virtuales (me confieso que pasé una época maravillosa en las salas de Chat, en las que conocí grandes amigos) iban a visitar la ciudad de las grandes piedras o peñascos, aunque también es conocida como el lugar del juego de pelota, en la cual reside la madre los muchachos.
Me avisaron que habían llegado, que la distancia de los cables y teclados, bocinas y micrófonos, por fin estaba derrotada. Fue entonces cuando después de varias ocupaciones y pequeños momentos de desidia, procedí a emprender la aventura a tan memorable día que pese a la posteridad será difícil de olvidar.
Que complicado es viajar cuando no se tiene conocimiento de los horarios de los autobuses, porque eso de transbordar en otro punto, no es precisamente lo que yo le llamo, planeación, mas sin embargo una vez tomadas las medidas necesarias llegue al destino previsto. Hoy día las comunicaciones a través de mensajeria celular entre compañías distintas, suelen causar problemas a los usuarios, lo digo con toda razón porque he sido victima una vez mas de un mensaje que no llegó a su destinatario y lo cual me hizo contemplar durante media hora los rostros preocupantes de los viajantes que esperaban con vehemencia que su previo acuerdo con “alguien”, pasara a recogerlos, unos con éxito y otros sin el, pero todos con cara de angustia de cómo si no llegase la persona prometida, caería sobre ellos una maldición insalvable.
Pero mi espera no fue inútil, ya que después de lo mencionado, llego como bólido el transporte verde plata, parando brevemente detrás de otro auto, tiempo en el que aproveche para hacer mi aparición, que por cierto por poco se convierte en desaparición, porque si no es por algunos gritos de los chavales y míos, hoy estaría contando esta historia desde el mas allá, o cuando menos escribiéndola en un hospital cercano.
Un abrazo, unas sonrisas y la incredulidad de que la ficción se volvía realidad, ellos eran, en carne y hueso, con la expectativa de constatar si eran como la imaginación los pintaba. Benito era el que cuadraba perfectamente, ni un poco mas ni un poco menos, tal cual, Merly sin embargo se notaba distinta a lo que imaginé, porque quien pudiera pensar que detrás de esa vocecita media dulzona, existe una chiquilla capaz de rapar a un león enfurecido, aunque esa suspicacia no la oculto en ningún momento. No menciono a mi estimadísima Chrystal porque a ella ya la conocía.
La Aventura.
Es verdad que cuando llegaron por mi ya estaban un poco servidos, aunque el Benito un poco, o un mucho mejor dicho mas que los demás. Chrystal me pidió que llevara la camioneta y fue entonces cuando les pregunte que cual era el plan; OH sorpresa, no había ninguno y no es que yo sea amante de andar de Rock´n Roll, pero la ocasión a mi humilde opinión ameritaba salir por la Ciudad a emprender una aventura, a lo que deliberadamente les sugerí que fuéramos a algún lugar, quizá no muy alocado, pero en donde pudiésemos pasar un rato agradable. No muy convencidos, aceptaron mi propuesta y después de hacer una pequeña escala técnica, nos conducimos hacia el centro de la ciudad, donde durante el camino, Benito quería subir a cuanta alma se atravesaba en nuestro camino, mandando saludos como si estuviera en campaña presidencial, dando fe de su estado etílico en aumento, razón por la cual mas adelante nos deleitaría con su histrionismo natural. Llegamos a la plaza principal supongo, donde había un espectáculo de mimos y payasos bastante divertido para luego indagar a cual de los sitios que rodean el lugar nos llamaba la atención y así poder pasar un rato agradable. Uno de los meseros se nos acerco y con una gran variedad de opciones, rock, un tipo disco o música variada, era difícil la decisión, mas aun cuando nadie determinaba a donde entrar, pero al final y no se si porque era el ultimo restaurante de la fila o porque a Benito lo estaba traicionando la vejiga, pero fuimos a dar a uno llamado “El Regio”.
Una vez instalados, el buen Beno huyo casi despavorido hacia los WC que por cierto el mingitorio era de lo mas peculiar, porque en verdad que se tenían que hacer malabares para poder orinar ya que se encontraba exactamente a la mitad de un escalón, es decir tenias que hacer con un pie arriba y el otro abajo, no se como lo logro Benito pero supongo que la urgencia era algo mas trascendente que no hubo trampa alguna que pudiera detenerle.
Después de esta “interesantísima” ilustración acerca del WC, ya sentados nos tomaron la orden, creo que yo era el único hambriento porque nadie pidió de comer, solo cervezas y bebidas. Mi querida Chrystal no podía ocultar su molestia, no se si era un dolorcillo de cabeza, pero casi estoy seguro que pensaba “que demonios estamos haciendo aquí”, pero mil disculpas mi estimada, sabes que al final valió la pena. Es aquí donde llego el primer enviado del destino, un pequeño niño de origen muy humilde con un cesto de palma o bejuco o sabrá Dios de que material era, pero estaba muy bonito, supongo que el chiquillo nos vio cara de extranjeros o de hippies, aunque esto ultimo se debió seguramente al estilo de modas de Benito, nos pregunto ¿“Fish”? o al menos eso fue lo que entendimos y a decir verdad resulto bastante cómico, pero ya en la tranquilidad de mis aposentos me pregunto, ¿a quien se le ocurre vender pescado a esas horas de la noche?, probablemente nos dijo algo en algún tipo de lengua desconocida para nosotros y quizá nos estaba ofreciendo el cesto, porque ¿pescado? ¿”Fish?”, no lo creo y como excelentes turistas mexicanos, no compramos nada.
Inmediatamente después llego otro chico oportunista, y lo llamo así porque nunca antes había conocido esa técnica de chantaje que ahora los pequeños floristas la llevan a cabo con gran éxito. Me ofrecieron flores para las señoritas y gustosamente le dije que si, el niño entrego a cada una su respectiva rosa y después me dice al oído, son cuarenta pesitos patrón, wow, que técnica del escuincle, y no es que sea “codo” pero en Guanajuato en el día de las flores donde la esencia es regalar rosas a diestra y siniestra, no valen por mucho la mitad de lo que el astuto vendedor las había ofrecido, un pequeño regateo solo pudo descontar una pequeña cantidad de la antes mencionada, pero para mis queridas acompañantes estoy cierto que merecen mucho mas, solo lo menciono para que no sean victimas de esa nueva estrategia mercadologica.
Y es aquí donde Benito hizo su aparición triunfal, porque el ambientador mencionaba a los visitantes de un lado o de otro y claro a los locales, todos ellos o todos nosotros aunque al principio con menos animo, hacíamos algarabía cuando nombraban el lugar de procedencia, pero un punto mas divertido era cuando mencionaba a los cumpleañeros y los meseros prestos acudían a donde se encontraban y les hacían una curiosa celebración, les daban una bebida de la cual el nombre desconozco y una vez tomada toda de golpe, les ponían un casco y empezaban a girar sus cabezas de una manera un tanto brusca para que finalmente les dieran un trancacillo con un vaso o con lo primero que encontraran a la mano. Fue entonces que el festejo llego a una mesa vecina, mas próxima a Benito que a cualquiera de nosotros y OH sorpresa, una señora fue la agraciada, Benito gritaba jubiloso y después del golpecillo le quitaron el casco y osado tomo la cabeza de la dama en cuestión y le dio vueltas gritando como energúmeno. Yo moría de vergüenza pero al cabo de unos minutos todo era risa y diversión. Acto seguido solicitamos al joven mesero que el festejo fuera extensivo a Benito, porque mentíamos al decir que acababa de cumplir años hacia un par de días. El joven nos ignoro la primera vez por lo que procedimos a decirle lo mismo al viejo, otro mesero paisano de Benito y Merly quien al menos mostró un poco de compasión por Benito y prometió que su festejo lo haría llegar en cuanto los músicos volvieran a integrarse al espectáculo, porque en ese momento descansaban.
Nuevamente comenzó la música y en otra mesa vecina y con la interlocución de los animadores empezaron a bailar, para lo que nuestro mesero joven que llamare Anacleto animo a Benito a emprender la danza, aunque al principio fue renuente y mas renuente era Merly, accedieron a la solicitud del publico que se empezaba a volcar a favor de Benito y su show. Era música tipo norteña cuando por fin empezaron la osadía, era un estilo de baile que en mis tantos años de vida, jamás había visto, quizá Cantinflas y sus bailes excéntricos era lo que mas se acercaba a tan irreverente danza. Merly pronto se lleno de vergüenza y se sentó lo más pronto que pudo, pese a los reclamos del público.
Don Cleofás, el mesero viejo, le reclamaba a Merly argumentándole que no parecieran paisanos, que ellos eran aventados y no tenían ese tipo de complejos, pero solo logro que se aferrara más a su asiento.
Llego el anunciado festejo a Benito, después de cómo tres rondas musicales. El publico aplaudía fervientemente al cumpleañero falso y el hacia muestras de agradecimiento con las manos. El tragote un jalón, bueno, en realidad fueron dos, el casco girando fuertemente y un par de golpecillos, uno de Don Cleofás y otro, lo confieso, fue mío. Quitado el casco nuestra vecina vengativa aprovecho para darle sus rapecillos en la cabeza y reclamarle “para que veas lo que se siente”.Benito no podía contener la risa o quizá la borrachera porque ahí fueron sus primeras amenazas de caerse de la silla, a lo que nuestros atentos meseros, Merly y Chrystal, evitaron un par de veces, pero como dicen la tercera es la vencida, nadie pudo detener su inminente caída.
Una vez más al bailongo, ahora con Chrystal, que más bien parecía que estaba evitando que el pobre Benito se desnucara porque la pobre de Chrys nunca entendió el paso de esa danza Churrigueresca que Benito había inventado. Pero ¡OH! Sorpresa, apareció a escena otra interesante persona, “Chispita” la payasita atrevida, y digo atrevida porque fueron múltiples canciones en las que inquirió a bailar con Benito, con el animo ya desbordado por el publico haciendo fiesta a todo lo que Benito y su payasita hacían, bailaban de un lado a otro, los transeúntes provenientes de otros bares, aprovechaban la ocasión para ver el Show, aplaudían y reían jubilosamente, según mis cálculos llego a tener a mas de ochenta espectadores todos mirándole y divirtiéndose enormemente, lastima que no aprovechamos para cobrar plaza, seguro estoy que hubiera sido un buen negocio. Anacleto insistía con vehemencia a que Benito siguiera con su espectáculo y Don Cleofás con sus anteojos de botella de whisky reserva 1946 tenia empañados los mismos de tanto reír. Seguro que si alguno de ustedes lectores paso por ahí ese día no me dejaran mentir. En un rato de reposo de nuestro ya famoso Benito, llego a nuestra mesa El vendedor de esculturas, que tal parece que su obra máxima era una vaca lechera verdaderamente fea, después de muchas explicaciones del tipo, de incentivarnos a comprar la estatuilla porque tenia una argolla para que le colgaran una campana( en verdad nos creyó idiotas), le expuse mi caso del Quijote sin Cabeza, porque también vendía Dianas Cazadoras y Quijotes, bromeamos un rato con él, casi suplicándole que me vendiera la cabeza para mi Quijote decapitado, Anacleto también entro al debate y aunque no hacia mas que reírse, se intereso en la cirugía para mi incompleta estatuilla.
Benito en el mundo subterráneo también es conocido como Rigo o el Buki mayor, y como si todo el universo apuntara hacia el, los músicos tocaban melodías de los autores mencionados, pero cuando empezó la del Sirenito fue la locura, aprovechando que iba al baño y que los músicos me quedaban al paso, les sugerí que cambiaran la parte de la canción que dice: “con la cara de angelito, pero cola de pescado” por la de: “con la cara de Benito”, y no les dije dos veces cuando ya inclusive el publico coreaba “con la cara de Benito, pero cola de pescado”. Risas, risas y mas risas, Benito seguía bailando con Chispita bajo el impulso de Anacleto y Don Cleofás, aunque después de unas “quebraditas” y una que otra cumbia, para lo cual el Benito solo simulaba agarrar de la cintura a Chispita, razón por la cual aparte de reírnos una vez mas, ella le dijo “agarrese” no sea sacón.
Chispita en una muestra de cariño hacia nuestro famoso Benito, le construyo un perrito hecho a base de globos, era un pooddle, con todo y correa, aunque la correa mas tarde terminara por poncharse y llevarnos un susto al regreso.
Bueno, aquí termina la aventura, pedimos la cuenta y a pesar de que Anacleto quería que nos quedáramos, era un poco tarde y Benito estaba agotado de tan fabuloso Show.
Pagamos la cuenta y emprendimos el regreso.
Una vez en casa de Chrystal charlamos un poco, ella como muestra de cariño me regalo a su tortuguita predilecta, Dominga, espero que no haya tenido otro nombre, además de que nada tiene que ver con el nombre de mi vecina amargada que más bien se debería de llamar Draminga.
Muchas gracias Chrystal, sabes el concepto que tengo de vos y te insisto, ese gran corazón que llevas, el cual no depara en ofrecer bondad y buena vibra, nunca lo hagas a un lado.
Benito y Merly, también les agradezco su singularidad y honestidad, son excelentes personas, por cierto, me encanto el detalle ustedes tres.
Yo solo les puedo regalar esta historia, porque no tengo más que ofrecerles, ya que en verdad, son unos excelentes amigos, nunca se olviden de este Macuarro.
Con cariño,
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