
¿Vivimos en un mundo parco e insensato?
Por fin decidí por iniciar con esta segunda etapa del análisis de mi persona, dicen que las segundas partes nunca fueron buenas, y casi casi les doy la razón, pero esta vez no se trata de una segunda parte, solo de la continuación de lo inconcluso, y que bien a bien, deseo que nunca concluya, porque cuando termine de descubrir quien soy, ese día empezare a morir.
No voy a decir todas esas patrañas de “me considero una persona agradable, buena onda, sencillo, alegre, etc, etc, etc,.No, el día que alguien diga la verdad, que se desnude ante la pregunta, ¿como eres?, y no se llene de vanaglorias del fuero común, ese día juro que me arrodillare y le diré “bienvenido al mundo real”.Las cualidades anteriores le corresponden decirlas a tu entorno, a tus conocidos, tus amigos, ellos pueden decir si sos de esta manera o aquella, pero arranquemos ese caparazón que todos llevamos oculto, pudiera ser un ejercicio interesante, al menos yo, lo intentare en las siguientes líneas.
Ahora tratare de explicar lo referente a lo intangible, a lo invisible, lo que este conjunto de chícharos, -conocidos con el común denominador de neuronas- se alienan para formar maquiavélicas o benévolas acciones y reacciones para con el exterior.
Muchos pensarán, este es el tipo más pesimista que he conocido, pero en honor a la verdad trato de ser realista, hacer un análisis objetivo y sin vertientes abstractas. Es cierto, alguna vez pertenecí al club de “Únete a los optimistas”, pero de aquellas épocas solo quedaron algunos buenos conceptos que me ayudan a sobrellevar las cargas que se presentan en el diario acontecer, mas sin embargo también he sido miembro activo del club oponente “Las desgracias de mi tía Amelia”, - solo por llamarlo de alguna manera, lo cual me ha llevado a encontrar un justo medio para como dije anteriormente ser lo mas concreto posible.
A veces no tengo ni la menor idea de cómo soy, me traiciono innumerables veces, pero para abarcar lo que propusimos en un principio lo resumiremos en los siguientes puntos:
- Carácter
- Sentimientos
- Forma de pensar
Muy bien, carácter entonces, aquí viene la primera incógnita, ¿Por qué? Pues muchos se autonombran de carácter fuerte, de hecho y haciendo un poco memoria, no he escuchado a nadie decir que es de carácter débil, pero ¿es así? Creo mas bien que es una confusión, algunos, generalmente a los gritones o gritonas según sea el caso los consideran así, peor no es verdad, esta característica por lo regular es engañosa, el que grita mucho o que tiene el ceño gruñón o el que siempre esta de mal humor lejos de tener un carácter fuerte tiene una necesidad increíble de aceptación, tienden a reflejar su impotencia mostrando su lado “fuerte”, sin embargo, estoy casi seguro que al encontrarse con su soledad, y después de haber insultado, denigrado o pisoteado a algún semejante, su verdad aparece poderosa, enfrentándolos a su falta de capacidad para valerse de honorabilidad . Porque es ahí donde reside el carácter fuerte, son quienes tienen la habilidad de resolver problemas, de enfrentarlos pese lo que pese, aun cuando su apariencia sea apacible e inofensiva, ya lo dijo el viejo dicho- en realidad no se si es un dicho- “Cuidadito con los calladitos, son los mas peligrosos”, pero son siempre los gritones, los protagónicos, los anárquicos, los dominantes de la especie que siempre quieren hacer de su verdad, la única verdad.
Al llegar a este punto me doy cuenta que yo pertenezco al medio, ni fuerte ni débil, porque tanto tengo aires de grandeza lo confieso, mas de alguna ocasión he menospreciado al prójimo por cosas que según mi “basta instrucción” (misma que he llegado a la conclusión de que es bastante raquítica y mas comparada con verdaderos estudiosos de las formas y fondos de lo concerniente al conocimiento) he derrochado quizás mas tiempo destruyendo sus argumentos que el que pudiera invertir en llegar a algún acuerdo tolerante para ambos, como tengo firmes y notorias actitudes de subyugado dócil que solo escucha y está al pendiente de su interlocutor para con solo un par de sugerencias sutiles hacerle ver que hay mejores formas de actuar.
No lloro fácilmente, pero me encanta llorar, esto como reitero no es parte de un carácter débil, sino de la forma mas pura de deshacerse de los pesares naturales de la vida, aunque a veces duro tanto tiempo sin derramar una sola lagrima tratando de aparentar valentía y dureza, que al final de cuentas esa opresión guardada me produce una insatisfacción desmedida pero un poco mas adelante redundaré un poco mas acerca de mis lloriqueos.
Mi carácter es semiamable, tanto porque no soporto ver al desencajado social (quizás el desencajado sea yo) que no le cede el paso o el asiento a una viejecita, o porque siete veces al año me paso valga la “rebuznancia”, el paso peatonal de los estudiantes o los asistentes a la escuela preparatoria de la ciudad, aunque eso de la “estudiada” es un tema que otro día con mas calma lo llevaremos hasta sus ultimas consecuencias.
De acuerdo, hablemos un poco de lo sentimental.
Me gustan las cosas buenas de la vida, por decirlo de alguna manera, porque si digo me gusta la música, el debate se hace extenso, ya que para algunos que lo confieso he llegado a decir “desubicados” escuchan ese tipo de música punkiana, que también lo confieso no le encuentro ningún sentido, pero ellos en su recóndito ser le encontraran algún tipo de gusto, y más extenso se hace si menciono que en alguna época de mi vida fui el seudo vocalista de una banda de rock- lo de seudo es porque era pésimo y los verdaderos cantantes se merecen respeto- porque soy un amante de los clásicos, desde Schubert, Bethoven, Mozart, Chopin y todos aquellos creadores de la esencia musical, claro que no puedo dejar de lado a los contemporáneos o no tan contemporáneos, los Beatles, los Bee Gees, llegando hasta el alternativo al menos así lo considero Cold Play, y ah, como olvidar a Milanes, a Silvio y toda la Trova, con ese peculiar estilo de ver la vida y llenando de versos algunas notas musicales que no son por mucho las mas complejas, pero ahí reside su encanto, en lo eficaz de eso que yo llamo poesía cantada.
La pintura es otra de mis pasiones inconclusas, y se preguntaran que tiene todo esto que ver con el Sentimentalismo, pero es esto lo que me describe, me hacen volar los sentimientos todas aquellas obras que fueron producidas con tal intensidad que envidio honorablemente a quienes las realizaron, si hablásemos de uno en especial, Van Gogh, de una época, Impresionismo, aunque dejo un poco mas a la incognitividad para que no todo este dicho y se pueda descubrir mas adelante un poco de mi loco pensar.
Me apasiona la lectura, hace poco vi en una bolsa de mandado o al menos eso parecía un letrero que citaba lo siguiente: “Puedes llevar un libro a donde sea y viceversa”. Ojala algún día pueda escribir uno, acepto sus sugerencias para el titulo de alguna novela de su interés.
Creo que en este tópico del Sentimentalismo entra lo relevante al amor, y aunque en la entrada anterior ya hice un ensayo de una agonía ajena, y de lo que pienso acerca de ello, solo diré las cosas que amo, claro, no todas son cosas.
Amo la palabra, la que puede transportarte a mundos inimaginables. Amo a la persona que te puede confrontar, la que te puede hacer reír, amo la risa, la que te puede hacer llorar, porque también amo el llanto, y es aquí donde continuo con lo hace pocas líneas exprese, amo el llanto porque con una lagrima se pueden derrumbar ilusiones, mas que con el tiempo y la distancia, amo el llanto porque te aferra a la realidad a veces hiriente, a veces promisoria, amo el llanto porque a el se adhieren expresiones de gratitud, de remembranza, de despedidas eternas o temporales o de arribos inesperados, amo la lagrima que sale cuando al contemplar como poco a poco el sol se pone tornando su imperio de colores rosados tornándose púrpuras con cantos celestiales de aves migrantes al descanso van dando lugar al otro imperio, el del silencio, el de la quietud, el de la inspiración, el del astro nocturno que manda a los amantes al amor, a los dolientes al sopesar interminable de agonías o a mi, a solo llorar por tan magistral escenario.
Amo la belleza de la mujer, pero amo más su capacidad de hacer creer y sentir al hombre amado, amo a la mujer amada, lo olvidaba, amo su superior inteligencia.
También el odio es un sentimiento, se dice que no se debe de odiar, pero solo tengo un odio, muy grande por cierto, lo llamo injusticia.
Pudiera escribir muchas líneas acerca de mis sentimientos, pero basta decir que soy muy falto a dejarlos salir, razón por la cual parezca insensato y frío, habrá que trabajar en ello.
Por ultimo mi forma de pensar.
No revelare mi forma de pensar, muchos la habrán descubierto al final de este escrito, muchos o inclusive yo no la descubriré nunca, porque en ocasiones caigo en tantas incoherencias que no son dignas de un análisis.
Me lo dijo una hermosa persona, no sé como eres, pero solo puedo decir que eres diferente.
Coincido contigo.
Shop.
Por fin decidí por iniciar con esta segunda etapa del análisis de mi persona, dicen que las segundas partes nunca fueron buenas, y casi casi les doy la razón, pero esta vez no se trata de una segunda parte, solo de la continuación de lo inconcluso, y que bien a bien, deseo que nunca concluya, porque cuando termine de descubrir quien soy, ese día empezare a morir.
No voy a decir todas esas patrañas de “me considero una persona agradable, buena onda, sencillo, alegre, etc, etc, etc,.No, el día que alguien diga la verdad, que se desnude ante la pregunta, ¿como eres?, y no se llene de vanaglorias del fuero común, ese día juro que me arrodillare y le diré “bienvenido al mundo real”.Las cualidades anteriores le corresponden decirlas a tu entorno, a tus conocidos, tus amigos, ellos pueden decir si sos de esta manera o aquella, pero arranquemos ese caparazón que todos llevamos oculto, pudiera ser un ejercicio interesante, al menos yo, lo intentare en las siguientes líneas.
Ahora tratare de explicar lo referente a lo intangible, a lo invisible, lo que este conjunto de chícharos, -conocidos con el común denominador de neuronas- se alienan para formar maquiavélicas o benévolas acciones y reacciones para con el exterior.
Muchos pensarán, este es el tipo más pesimista que he conocido, pero en honor a la verdad trato de ser realista, hacer un análisis objetivo y sin vertientes abstractas. Es cierto, alguna vez pertenecí al club de “Únete a los optimistas”, pero de aquellas épocas solo quedaron algunos buenos conceptos que me ayudan a sobrellevar las cargas que se presentan en el diario acontecer, mas sin embargo también he sido miembro activo del club oponente “Las desgracias de mi tía Amelia”, - solo por llamarlo de alguna manera, lo cual me ha llevado a encontrar un justo medio para como dije anteriormente ser lo mas concreto posible.
A veces no tengo ni la menor idea de cómo soy, me traiciono innumerables veces, pero para abarcar lo que propusimos en un principio lo resumiremos en los siguientes puntos:
- Carácter
- Sentimientos
- Forma de pensar
Muy bien, carácter entonces, aquí viene la primera incógnita, ¿Por qué? Pues muchos se autonombran de carácter fuerte, de hecho y haciendo un poco memoria, no he escuchado a nadie decir que es de carácter débil, pero ¿es así? Creo mas bien que es una confusión, algunos, generalmente a los gritones o gritonas según sea el caso los consideran así, peor no es verdad, esta característica por lo regular es engañosa, el que grita mucho o que tiene el ceño gruñón o el que siempre esta de mal humor lejos de tener un carácter fuerte tiene una necesidad increíble de aceptación, tienden a reflejar su impotencia mostrando su lado “fuerte”, sin embargo, estoy casi seguro que al encontrarse con su soledad, y después de haber insultado, denigrado o pisoteado a algún semejante, su verdad aparece poderosa, enfrentándolos a su falta de capacidad para valerse de honorabilidad . Porque es ahí donde reside el carácter fuerte, son quienes tienen la habilidad de resolver problemas, de enfrentarlos pese lo que pese, aun cuando su apariencia sea apacible e inofensiva, ya lo dijo el viejo dicho- en realidad no se si es un dicho- “Cuidadito con los calladitos, son los mas peligrosos”, pero son siempre los gritones, los protagónicos, los anárquicos, los dominantes de la especie que siempre quieren hacer de su verdad, la única verdad.
Al llegar a este punto me doy cuenta que yo pertenezco al medio, ni fuerte ni débil, porque tanto tengo aires de grandeza lo confieso, mas de alguna ocasión he menospreciado al prójimo por cosas que según mi “basta instrucción” (misma que he llegado a la conclusión de que es bastante raquítica y mas comparada con verdaderos estudiosos de las formas y fondos de lo concerniente al conocimiento) he derrochado quizás mas tiempo destruyendo sus argumentos que el que pudiera invertir en llegar a algún acuerdo tolerante para ambos, como tengo firmes y notorias actitudes de subyugado dócil que solo escucha y está al pendiente de su interlocutor para con solo un par de sugerencias sutiles hacerle ver que hay mejores formas de actuar.
No lloro fácilmente, pero me encanta llorar, esto como reitero no es parte de un carácter débil, sino de la forma mas pura de deshacerse de los pesares naturales de la vida, aunque a veces duro tanto tiempo sin derramar una sola lagrima tratando de aparentar valentía y dureza, que al final de cuentas esa opresión guardada me produce una insatisfacción desmedida pero un poco mas adelante redundaré un poco mas acerca de mis lloriqueos.
Mi carácter es semiamable, tanto porque no soporto ver al desencajado social (quizás el desencajado sea yo) que no le cede el paso o el asiento a una viejecita, o porque siete veces al año me paso valga la “rebuznancia”, el paso peatonal de los estudiantes o los asistentes a la escuela preparatoria de la ciudad, aunque eso de la “estudiada” es un tema que otro día con mas calma lo llevaremos hasta sus ultimas consecuencias.
De acuerdo, hablemos un poco de lo sentimental.
Me gustan las cosas buenas de la vida, por decirlo de alguna manera, porque si digo me gusta la música, el debate se hace extenso, ya que para algunos que lo confieso he llegado a decir “desubicados” escuchan ese tipo de música punkiana, que también lo confieso no le encuentro ningún sentido, pero ellos en su recóndito ser le encontraran algún tipo de gusto, y más extenso se hace si menciono que en alguna época de mi vida fui el seudo vocalista de una banda de rock- lo de seudo es porque era pésimo y los verdaderos cantantes se merecen respeto- porque soy un amante de los clásicos, desde Schubert, Bethoven, Mozart, Chopin y todos aquellos creadores de la esencia musical, claro que no puedo dejar de lado a los contemporáneos o no tan contemporáneos, los Beatles, los Bee Gees, llegando hasta el alternativo al menos así lo considero Cold Play, y ah, como olvidar a Milanes, a Silvio y toda la Trova, con ese peculiar estilo de ver la vida y llenando de versos algunas notas musicales que no son por mucho las mas complejas, pero ahí reside su encanto, en lo eficaz de eso que yo llamo poesía cantada.
La pintura es otra de mis pasiones inconclusas, y se preguntaran que tiene todo esto que ver con el Sentimentalismo, pero es esto lo que me describe, me hacen volar los sentimientos todas aquellas obras que fueron producidas con tal intensidad que envidio honorablemente a quienes las realizaron, si hablásemos de uno en especial, Van Gogh, de una época, Impresionismo, aunque dejo un poco mas a la incognitividad para que no todo este dicho y se pueda descubrir mas adelante un poco de mi loco pensar.
Me apasiona la lectura, hace poco vi en una bolsa de mandado o al menos eso parecía un letrero que citaba lo siguiente: “Puedes llevar un libro a donde sea y viceversa”. Ojala algún día pueda escribir uno, acepto sus sugerencias para el titulo de alguna novela de su interés.
Creo que en este tópico del Sentimentalismo entra lo relevante al amor, y aunque en la entrada anterior ya hice un ensayo de una agonía ajena, y de lo que pienso acerca de ello, solo diré las cosas que amo, claro, no todas son cosas.
Amo la palabra, la que puede transportarte a mundos inimaginables. Amo a la persona que te puede confrontar, la que te puede hacer reír, amo la risa, la que te puede hacer llorar, porque también amo el llanto, y es aquí donde continuo con lo hace pocas líneas exprese, amo el llanto porque con una lagrima se pueden derrumbar ilusiones, mas que con el tiempo y la distancia, amo el llanto porque te aferra a la realidad a veces hiriente, a veces promisoria, amo el llanto porque a el se adhieren expresiones de gratitud, de remembranza, de despedidas eternas o temporales o de arribos inesperados, amo la lagrima que sale cuando al contemplar como poco a poco el sol se pone tornando su imperio de colores rosados tornándose púrpuras con cantos celestiales de aves migrantes al descanso van dando lugar al otro imperio, el del silencio, el de la quietud, el de la inspiración, el del astro nocturno que manda a los amantes al amor, a los dolientes al sopesar interminable de agonías o a mi, a solo llorar por tan magistral escenario.
Amo la belleza de la mujer, pero amo más su capacidad de hacer creer y sentir al hombre amado, amo a la mujer amada, lo olvidaba, amo su superior inteligencia.
También el odio es un sentimiento, se dice que no se debe de odiar, pero solo tengo un odio, muy grande por cierto, lo llamo injusticia.
Pudiera escribir muchas líneas acerca de mis sentimientos, pero basta decir que soy muy falto a dejarlos salir, razón por la cual parezca insensato y frío, habrá que trabajar en ello.
Por ultimo mi forma de pensar.
No revelare mi forma de pensar, muchos la habrán descubierto al final de este escrito, muchos o inclusive yo no la descubriré nunca, porque en ocasiones caigo en tantas incoherencias que no son dignas de un análisis.
Me lo dijo una hermosa persona, no sé como eres, pero solo puedo decir que eres diferente.
Coincido contigo.
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